lunes, 16 de diciembre de 2013

La senda del discipulo


Predicación del domingo 15 de diciembre de 2013
Pastor Pedro Blois
Titulo: "La senda del discípulo"
Texto: Lucas 9: 23-27

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La diferencia entre estudiar matemáticas y estudiar la biblia

Por Pedro Blois

Si uno quiere ser un erudito bíblico, ha de estar preparado para el estudio arduo y continuado. Es imposible llegar a un conocimiento profundo de las Escrituras, si uno no se ejercita en la tarea de leer, entender las palabras, las frases, y las conexiones de todas sus partes. Meditar en la Ley del Señor, de día y de noche, es la parte de aquellos que desean ser versados en la Palabra. ¡Y esa no es una tarea fácil! Desde luego no caben los flojos y relajados en esta labor. 
Dicho lo dicho sobre el estudio de la Biblia, lo mismo podríamos decir de cualquier otra  área del saber. Tanto da si uno desea ser un buen biólogo, ingeniero de caminos, químico, o historiador, no lo será sin mucho esfuerzo en los estudios. ¡Imaginaos las matemáticas! Hasta aquí, no hay diferencias entre estudiar cualquier materia, y estudiar la Biblia. Pero el conocimiento bíblico tiene una peculiaridad, que no corresponde a ninguna otra área del saber. 
En el Salmo 119.71, leemos: “Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos”. El salmista relaciona un acontecimiento doloroso de su vida – en el que experimentó vergüenza y debilidad –, con un mayor conocimiento de las Escrituras. ¿Qué vemos aquí? Vemos que el conocimiento bíblico, a diferencia que las matemáticas, es un conocimiento que depende de la condición del corazón; y que, por lo tanto, se aprende por la senda del quebranto. Pero lejos de murmurar, una vez versado en los tesoros de la Palabra, dice el cristiano con el salmista: “Bueno me es haber sido humillado…”.    

lunes, 9 de diciembre de 2013

PERDER LA VIDA PARA GANARLA

Por Pedro Blois



Cuando Jesús llama a las gentes a seguirle, les advierte que han de negarse a sí mismos, y tomar su cruz a cada día (Lc. 9.23-25). Y esta no es una demanda para aquellos que deseen un mayor compromiso con él; aquellos que, por así decirlo, son más avanzados en la fe. En realidad, aparte de esta demanda, no hay discipulado, no hay cristianismo. El verdadero discípulo de Jesús, es alguien que avanza por la senda de la cruz; que se niega a sí mismo, en vistas de obedecer a su Señor.  
Esto hace que surja una pregunta importante: ¿Encuentra el cristiano en la auto-negación, el propósito más alto de su vida? En otras palabras, ¿es la auto-negación última y definitiva, el máximo bien del cristiano? De ninguna manera. Cuando Jesús llama a los suyos a negarse a sí mismos, a perder sus vidas, lo hace para que lleguen a ganarla. Cuando el cristiano se niega a sí mismo, tiene en vista de un bien mucho mayor, cuyo camino es la cruz. Él ha encontrado en la persona de Jesucristo, y sus promesas, lo que con todo su esfuerzo, sería incapaz de alcanzar. 
Entonces, ¿dónde encuentra el cristiano la fortaleza para esta necesaria auto-negación? ¿Cómo puede el cristiano enfrentarse a las fuertes adversidades que acompañan a los discípulos de Jesucristo? Su fortaleza reside en tener un aprecio cada vez mayor de la dádiva de Cristo; de la esperanza que él, por medio de su muerte y resurrección, nos ha otorgado. Es en la medida en la que apreciamos la gloria de la esperanza cristiana, en la que vivimos vidas abnegadas y gozosas, en la obediencia a Cristo. ¡Pongamos nuestra mirada en el Salvador, y en sus promesas!    

martes, 3 de diciembre de 2013

"EL LLAMADO AL MINISTERIO"

Predicación del domingo 1 de diciembre de 2013
Pedro Blois
Lucas 9:1-17

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lunes, 2 de diciembre de 2013

¿CUANTOS PANES TENEIS?

Por Pedro Blois


Era evidente que los discípulos no tenían suficientes panes como para alimentar a tamaña multitud. Jesús lo sabía. Pero entonces, por qué hacer la incómoda pregunta: “¿Cuántos panes tenéis?” Jesús quería asegurarse que los discípulos sabían la respuesta. Antes de hacer el milagro, ellos debían considerar la realidad de su insolvencia. El que provee, es también el que recibe la gloria. Es necesario que nos deparemos detenida, y dolorosamente, con nuestra falta, de modo que el Dios que provee, sea también glorificado.
Tal vez algunos estén viviendo una situación similar a la de los discípulos. Han sido llamados a una preciosa tarea, pero la patente realidad de su incompetencia abarca todos sus pensamientos. El Señor os ha preguntado “cuántos panes tenéis”, y no podéis más que reconocer vuestra necesidad. Puede que os sorprenda que os diga que esta no es una mala posición. Es posible que estéis a punto de ver grandes cosas.  

Dicho esto, ¿qué hacer en tal condición? Los discípulos se quejaron de que, en efecto, era imposible que consiguiesen pan para alimentar a tantas gentes. Estaban resignados ante lo que les parecía un absurdo. De todos modos, Jesús hizo el milagro. ¡Su gracia superó la incredulidad de los suyos! Pero, ¿qué esperaría Jesús de sus discípulos? ¿Cuál debía ser su actitud la próxima vez? Considero que él esperaba que ellos pidiesen. Ante la consideración de su insolvencia, ellos debían pedir a Aquel que es todo suficiente. Hermanos, hay gracia abundante para toda tarea, para toda buena obra en el Reino.