lunes, 13 de enero de 2014

EL EVANGELIO DE LA CRUZ CONTRA EL ORGULLO RELIGIOSO


Predicación  del domingo 12 de enero de 2014
Pedro Blois
Lucas 9:44-56

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viernes, 10 de enero de 2014

ESPERANZA PARA MAS QUE AMOR INCONDICIONAL



Si solo esperas el amor incondicional de Dios, su esperanza es buena, pero demasiada pequeña.

El amor incondicional de Dios no es la experiencia más dulce de su amor. La experiencia más dulce es cuando su amor dice: “Yo te he hecho tanto como mi Hijo que me deleito verte y estar contigo. Me eres un placer, porque eres tan radiante con mi gloria.”

Esta experiencia supremamente dulce es condicional en nuestra transformación a un tipo de persona, cuyas emociones y decisiones y acciones le agradan a Dios.

El amor incondicional es la fuente y el fundamento de la transformación humana que hace posible la dulzura del amor condicional. Si Dios no nos amara incondicionalmente, él no penetraría nuestras vidas no atractivas, no nos traería a la fe, no nos uniría a Cristo, no nos daría su Espíritu, y no nos haría progresivamente como Jesús.

Pero cuando él nos escoge incondicionalmente, y envía a Cristo para morir por nosotros, y nos regenera, él pone en marcha un proceso imparable de transformación que nos hace gloriosos. Él nos da un esplendor que concuerda con su tipo favorito.

Vemos eso en Efesios 5:25-26.

“Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella [amor incondicional], para santificarla… a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa” – la condición en la cual él se deleita.

Es indeciblemente maravilloso que Dios pondría su favor incondicionalmente sobre nosotros aún cuando todavía somos pecadores incrédulos. La razón suprema por lo que esto es maravilloso es que su amor incondicional nos trae al disfrute eterno de su presencia gloriosa. Pero la cima de ese disfrute es que no solo veremos su gloria, sino que la reflejaremos. “El nombre de nuestro Señor Jesucristo será glorificado en vosotros, y vosotros en él” (2 Tesalonicenses 1:12).

Esta gloria que tenemos en el día final es profundamente agradable a Dios. Ésta no será amor incondicional. Ésta será la respuesta de Dios a nosotros cuando él haya terminado haciéndonos “dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder” (2 Tesalonicenses 1:11). Entonces, recibiremos alabanza de Dios (Romanos 2:29; 1 Corintios 4:5).

Así que, ponga toda su esperanza en el amor electivo y incondicional de Dios, por seguro. Pero no pare allí. Deje que esa noticia gloriosa te catapulte a la esperanza mayor que el mismo amor te hará digno de su llamamiento, te glorificará y te alistará para recibir la alabanza de Dios.

John Piper ( 15 días en la palabra)

miércoles, 8 de enero de 2014

EL SECRETO DEL GOZO INVENCIBLE

Jesús reveló un secreto que protege nuestra felicidad de la amenaza del sufrimiento y de la amenaza del éxito. El secreto es éste: Grande es su recompensa en el cielo. Y la suma de esa recompensa es disfrutar de la plenitud de la gloria de Jesucristo (Juan 17:24).

Él protege nuestra felicidad del sufrimiento cuando dice,
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos. (Mateo 5:11-12)
Nuestra gran recompensa en el cielo rescata nuestro gozo de la amenaza de la persecución y el oprobio.
Además, él protege nuestro gozo del éxito cuando dice,

Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10:20)
Los discípulos fueron tentados a poner su gozo en el éxito ministerial. “¡Aún los demonios se nos sujetan en su nombre!” (Lucas 10:17). Pero eso hubiera cortado su gozo de la única ancla segura.
Así que, Jesús protege su gozo de la amenaza del éxito al prometer la gran recompensa del cielo. Regocíjense en esto: que sus nombres están escritos en el cielo. Su heredad es infinita, eterna, segura.
Nuestro gozo está seguro. Ni el sufrimiento ni el éxito pueden destruir su ancla. Grande es su recompensa en el cielo. Su nombre está escrito allí. Está seguro.
Jesús ancló la felicidad de los santos sufrientes en la recompensa del cielo. Y él ancló la felicidad de los santos exitosos en lo mismo.
Y así nos liberó de la tiranía del dolor y del placer mundano.


John Piper (Devocional 15 días en la Palabra)

martes, 7 de enero de 2014

LA GRACIA DEL REY

Predicación del domingo 5 de enero de 2014
Guillermo Blois
2 Samuel 9;1-13

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lunes, 6 de enero de 2014

LA PRINCIPAL DE TODAS LAS PROMESAS



Cristiano, aquí está cuanto puedes pedir. Para ser feliz necesitas algo que te satisfaga. ¿No te basta lo que te ofrece este versículo? Si puedes vaciar en tu copa esta promesa, ¿no dirás con David “mi copa esta rebosando” tengo más de lo que mi corazón puede desear? Cuando se cumpla en ti el “Yo soy tu Dios” entonces poseerás todas las cosas. El deseo es, como la muerte, insaciable, pero el que hinche todas las cosas en todo, puede satisfacerlo. ¿Quién puede medir la capacidad de nuestros deseos? Pero la inconmensurable riqueza de Dios, puede sobrellenarla. ¿No te sientes lleno cuando Dios es tuyo? ¿Necesitas alguna cosa aparte de Dios? ¿No basta la suficiencia para satisfacerte, aunque todo lo demás fracase? Pero tú anhelas algo más que una reposada satisfacción, deseas en tus deleites llegar al éxtasis. Ven, alma, en esta porción hay música apropiada para el cielo, pues el Creador del cielo es Dios. Ningún  instrumento produce una melodía como la producida por esta promesa; “Yo seré su Dios”. En esas  palabras hay un profundo mar de gloria, un ilimitable océano de gozo. Ven, baña tu espíritu en Él. Nada un siglo y no hallarás ribera, sumérgete por una eternidad y no hallaras fondo. “Yo seré su Dios”. Si esto no hace centellear tus ojos de gozo y saltar tu corazón de felicidad entonces es seguro que tu alma no goza de salud. Pero tú deseas algo más que te deleites para el presente, ansías algo en lo cual puedas ejercer esperanza. ¿Qué otra cosa puedes esperar que no sea el cumplimiento de esta gran promesa “yo seré su Dios”? esta es la principal de  todas las promesas. El goce de la misma nos hace anticipar el cielo. Creyente, permanece en la luz de tu Señor y permite que tu alma sea siempre atraída por su amor. Saca el meollo y la grosura que te da este versículo. Vive en consonancia con tus privilegios y regocíjate con gozo inefable.



SPURGEON

sábado, 4 de enero de 2014

MEJOR COMPRENSION DE JESUCRISTO


Creced en la gracia. No solo en una gracia, sino en toda gracia. Creced en la fe, que es la gracia fundamental. Creced en las promesas mas firmemente de lo hecho  hasta ahora . Que la fe crezca en plenitud, en constancia y en candor. Creced también en amor. Pedid que vuestro amor sea más amplio, más intenso practico , que influya en cada pensamiento, palabra y obra. Creced asimismo en humildad, y conocer, mas vuestra propia nulidad. A medida que crecéis hacia abajo en humildad , procurad crecer también hacia arriba, aproximándoos mas a Dios en oración y teniendo mas intima comunión con Jesús, Que el Espíritu Santo os permita crecer en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador. El que no crece en el conocimiento de Jesús rehúsa ser bendecido. "Conocerle es vida eterna" y  progresar en el conocimiento es crecer en felicidad. El que no ansía conocer mas de Cristo, aun no conoce nada de él. Cualquiera que haya bebido de este vino ansía beber mas, pues aunque Cristo satisface en ésa una satisfacción en la cual el apetito no se sacia, sino más bien se estimula. Si tu conoces el amor de Jesús entonces "como el ciervo brama por las corrientes de las aguas" tú bramarás por mas profundos tragos de su amor. Si no deseas conocerle mejor, entonces no le amas, pues el amor siempre exclama: "cerca, mas cerca·. La ausencia de Cristo es infierno, pero la presencia de Cristo es cielo. Busca  conocerlo mas  en su divina  naturaleza, en su humildad, en su obra, en su muerte y resurrección, en su gloriosa intercesión y en su futuro advenimiento como Rey. Permanece mucho cerca de la cruz e investiga  el misterio de las heridas  del Señor. Un aumento de amor hacia Jesús y una mejor comprensión de su amor para con nosotros, es una de las mejores pruebas de crecimiento en la gracia.

Spurgeon