miércoles, 12 de junio de 2013
You Shall Dwell In The King's Palace
Oh, how loftily is he lifted up to sit upon a glorious high throne for ever! But you shall sit upon his throne with him and share his exaltation as you have shared his humiliation. Oh, the delight of thus being joint heirs with Christ, and with him in the possession of all that he possesses. What is heaven? It is the place which his love suggested, which his genius invented, which his bounty provided, which his royalty has adorned, which his wisdom has prepared, which he himself glorifies; in that heaven you are to be with him for ever. You shall dwell in the King’s own palace. Its gates of pearl and streets of gold shall not be too good for you. You who love him are to abide for ever with him, not near him in a secondary place, as a servant lives at the lodge gate of his master’s mansion, but with him in the self-same palace in the metropolis of the universe.
From a sermon by Charles Haddon Spurgeon entitled "Forever With The Lord," delivered September 16, 1877.
martes, 11 de junio de 2013
LA AUTORIDAD DEL REY
PREDICACIÓN DEL DOMINGO 9 DE JUNIO DE 2013
PREDICADOR- PASTOR PEDRO BLOIS
TEXTO: LUCAS 4:33-44
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lunes, 10 de junio de 2013
RAPIDO Y SENCILLO
Por Pedro Blois
Creo que uno de los mayores males de la presente generación es la pereza intelectual. Así como en otras esferas de la vida, lo queremos todo rápido y sencillo. Ni bien se nos presenta una cuestión que exija algo más de esfuerzo mental, preferimos cambiar de canal y relajarnos en el sofá. Esta actitud trae consigo trágicas consecuencias. Con facilidad somos presa de la terquedad (amiga de la ignorancia), de la manipulación, del dolor, y del ridículo. Pero peor que todo lo anterior, es considerar que Dios nos ha hablado en un Libro, y que la pereza intelectual nos aleja de su Libro.
¿Habéis considerado alguna vez el por qué de Dios hablarnos en un Libro? Además, ¿pensasteis en la razón por la que ese Libro tiene cuestiones difíciles de resolver? Sé que damos mucho énfasis a que el mensaje central de la Biblia es tan sencillo, que está al alcance de los más pequeños. Esto es verdad; pero también es cierto que hay enormes complejidades en la Biblia, y aún sus principios más básicos son insondables para el saber. La sola existencia de las Escrituras, es como un tronar desde el cielo con la voz de Dios, diciendo: ¡piensa! ¡Piensa! ¡Adquiere sabiduría!
Como buen Padre, Dios sabe cómo educarnos. Él sabe qué necesitamos para nuestro desarrollo, y plena felicidad. Él nos da un Libro, y uno con dificultades, para que experimentemos el deleite de crecer en sabiduría. Solía decir Spurgeon que las flores se recogen a ras del campo, pero los tesoros, en las profundidades de la tierra. Gloria a Dios por aquellas verdades que danzan en la superficie, pero quiera Él hacernos fuertes para alcanzar aquellas reservadas para el que, con pico y pala, medita. Conocimiento de Dios, madurez espiritual, y fruto que permanece, pertenecen a aquellos que no desprecian la sabiduría, sino que con determinación, corren tras ella.
Creo que uno de los mayores males de la presente generación es la pereza intelectual. Así como en otras esferas de la vida, lo queremos todo rápido y sencillo. Ni bien se nos presenta una cuestión que exija algo más de esfuerzo mental, preferimos cambiar de canal y relajarnos en el sofá. Esta actitud trae consigo trágicas consecuencias. Con facilidad somos presa de la terquedad (amiga de la ignorancia), de la manipulación, del dolor, y del ridículo. Pero peor que todo lo anterior, es considerar que Dios nos ha hablado en un Libro, y que la pereza intelectual nos aleja de su Libro.
¿Habéis considerado alguna vez el por qué de Dios hablarnos en un Libro? Además, ¿pensasteis en la razón por la que ese Libro tiene cuestiones difíciles de resolver? Sé que damos mucho énfasis a que el mensaje central de la Biblia es tan sencillo, que está al alcance de los más pequeños. Esto es verdad; pero también es cierto que hay enormes complejidades en la Biblia, y aún sus principios más básicos son insondables para el saber. La sola existencia de las Escrituras, es como un tronar desde el cielo con la voz de Dios, diciendo: ¡piensa! ¡Piensa! ¡Adquiere sabiduría!
Como buen Padre, Dios sabe cómo educarnos. Él sabe qué necesitamos para nuestro desarrollo, y plena felicidad. Él nos da un Libro, y uno con dificultades, para que experimentemos el deleite de crecer en sabiduría. Solía decir Spurgeon que las flores se recogen a ras del campo, pero los tesoros, en las profundidades de la tierra. Gloria a Dios por aquellas verdades que danzan en la superficie, pero quiera Él hacernos fuertes para alcanzar aquellas reservadas para el que, con pico y pala, medita. Conocimiento de Dios, madurez espiritual, y fruto que permanece, pertenecen a aquellos que no desprecian la sabiduría, sino que con determinación, corren tras ella.
jueves, 6 de junio de 2013
martes, 4 de junio de 2013
JESUS DE NAZARET
PREDICACIÓN DEL DOMINGO 2 DE JUNIO DE 2013
DEL PASTOR PEDRO BLOIS
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lunes, 3 de junio de 2013
PUESTOS LOS OJOS EN JESUS
Es siempre obra del Espíritu Santo el apartar nuestros ojos de nosotros mismos para ponerlos en Jesús, pero la obra de Satanás es diametralmente opuesta a ésta, pues él está continuamente procurando que nos miremos a nosotros mismos en lugar de que miremos a Cristo. Satanás nos dice: “tus pecados son demasiados grandes para ser perdonados, tú no tienes fe, no experimentas sincero arrepentimiento, no podrás perseverar hasta el fin. Tú no tienes el gozo que sus hijos tienen y eres inconstante”. Todas estas consideraciones se dirigen al propio individuo y nosotros nunca hallaremos consuelo o seguridad si miramos allí. Pero el Espíritu Santo aparta enteramente de allí nuestros ojos. Él nos dice que no somos nada, pero que “Cristo es todo en todos”.
Recuerda, por lo tanto, que no es tu adhesión a Cristo lo que te salva, sino Cristo mismo, no es tu gozo en Cristo lo que te salva, sino Cristo; no es ni aun tu fe en Cristo (aunque la fe es el medio), es más bien la sangre de Cristo. Por lo tanto, no mires a la mano con la que te tomas de Cristo, sino a Cristo mismo; no mires a tu esperanza, sino a Jesús, la fuente de tu esperanza; no mires tu fe, sino a Jesús, el autor y consumador de la fe. Nunca hallaremos felicidad por mirar a nuestras oraciones, a nuestras obras o a nuestros sentimientos. Es lo que Jesús es, no lo que nosotros somos, lo que da descanso al alma. Si queremos vencer en seguida a Satanás y tener paz con Dios, tenemos que mirar a Jesús. Pon tus ojos únicamente en Él. Que su muerte, sufrimientos, méritos, glorias y su intercesión se conserven frescos en tu mente. Cuando te despiertes a la mañana, míralo a Él. No permitas que tus esperanzas o temores se interpongan entre ti y Jesús.
Síguelo diligentemente y Él nunca te dejara.
Recuerda, por lo tanto, que no es tu adhesión a Cristo lo que te salva, sino Cristo mismo, no es tu gozo en Cristo lo que te salva, sino Cristo; no es ni aun tu fe en Cristo (aunque la fe es el medio), es más bien la sangre de Cristo. Por lo tanto, no mires a la mano con la que te tomas de Cristo, sino a Cristo mismo; no mires a tu esperanza, sino a Jesús, la fuente de tu esperanza; no mires tu fe, sino a Jesús, el autor y consumador de la fe. Nunca hallaremos felicidad por mirar a nuestras oraciones, a nuestras obras o a nuestros sentimientos. Es lo que Jesús es, no lo que nosotros somos, lo que da descanso al alma. Si queremos vencer en seguida a Satanás y tener paz con Dios, tenemos que mirar a Jesús. Pon tus ojos únicamente en Él. Que su muerte, sufrimientos, méritos, glorias y su intercesión se conserven frescos en tu mente. Cuando te despiertes a la mañana, míralo a Él. No permitas que tus esperanzas o temores se interpongan entre ti y Jesús.
Síguelo diligentemente y Él nunca te dejara.
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