martes, 10 de julio de 2012

Redimidos de pecado por Su Sangre

Sin derramamiento de sangre no se hace remisión. Hebreos 9:22


Esta es la voz de la verdad inalterable. En ninguna ceremonia judía -aun típicamente considerada- se hacía remisión de pecados sin derramamiento de sangre. En ningún caso y por ningún medio puede el pecador ser perdonado sin expiación. No hay para mí esperanza fuera de Cristo, pues no hay otro derramamiento de sangre que sea considerado como expiación por el pecado. ¿Estoy yo creyendo en Él? ¿Es realmente aplicada a mi alma la sangre de su expiación? En cuanto a la necesidad que tienen de Cristo, todos los hombres están en el mismo nivel. Por más morales, generosos, amantes y patriotas que seamos, esta regla no será alterada por hacer para nosotros una excepción. El pecado no cede a nada que sea menos potente que la sangre de Aquel a quien Dios envió como propiciación. ¡Qué bendición que haya un medio de perdón!

¿Por qué buscar otro? Los que profesan un religión meramente formal, no se explican cómo podemos regocijarnos de que todos nuestros pecados han sido perdonados por Cristo. Sus obras, rezos y ceremoniales les dan un consuelo muy pobre; bien pueden estar intranquilos, pues menosprecian la grande salvación y se empeñan en conseguir sin sangre la remisión. Alma mía, siéntate y contempla la justicia de Dios, que se ve obligada a castigar el pecado. Mira todo ese castigo infligido a tu Señor, humilde arrodíllate y besa los queridos pies de Aquel qe hizo expiación por ti. No vale nada, cuando la conciencia está despierta, recurrir, para hallar consuelo, a sentimientos y evidencias; es este un hábito que aprendimos en el Egipto de nuestra legal esclavitud.

Lo único que restaura a una conciencia convicta de pecado es la visión de Cristo en la cruz. «La sangre es la vida de ella», dice la ley levítica. Estemos seguros de que la sangre es la vida de la fe, del gozo y de todas las otras santas gracias.




Lecturas Matutinas (Spurgeon)

lunes, 9 de julio de 2012

LA ORACION PODEROSA PREVALECERA

Pero tú eres Santo, tú eres rey, Tú eres la alabanza de Israel. Salmo 22:3


Jamás acepte la tentación de darse por vencido, dejarse vencer por el desánimo o abandonar su única esperanza. Bajo ninguna posible circunstancia le dé lugar al negro pensamiento de que Dios no es veraz, ni fiel a sus promesas. Aunque una de sus oraciones permanezca sin respuesta durante días, años, no obstante dígale al Señor “Tú eres Santo, Tú eres Rey”, Fije eso bien en su mente. Nunca permita que la más tenue brizna de sospecha o duda manche la honra del Altísimo, porque El jamás lo permite. El es verdadero. El es fiel.

Nunca cese de orar. Ningún tiempo es malo para la oración. Que los destellos de la luz del día no lo tienten a dejar de orar, ni las tinieblas de la media noche lo inciten a cesar su clamor Uno de los principales objetivos de Satanás es lograr que el creyente deseche el arma de la oración. Satanás sabe que mientras nos mantengamos clamando al Altísimo, él no puede devorar ni al más pequeño cordero de la manada. La oración, la oración poderosa, prevalecerá si se le da suficiente tiempo.

Que su fe sean tan resuelta y atrevida que renuncie a cualquier otra dependencia que tenga de cualquier otra cosa y lugar, que no sea de Dios, y que su clamor crezca más y más y sea cada día más vehemente. No es el primer toque en la puerta de misericordia el que logra abrirla. Quien quiere prevalecer tiene que agarrar bien el aldabón y golpear una, otra vez, y muchas veces. Como bien lo dijo el viejo puritano: “Las oraciones frías esperan una negativa, pero las oraciones candentes al rojo vivo, prevalecen”. Haga que sus oraciones sean como un antiguo ariete golpeando contra la puerta de los cielos. Como si fuera un ejército, la totalidad de su alma debe entrar en el conflicto y debe sitiar el trono de la misericordia divina con la determinación de ganar y entonces si prevalecerá. Si ocurren demoras tómelas como un buen aviso o advertencia para ser más firme en su fe y más ferviente en su clamor.


(Spurgeon)

viernes, 6 de julio de 2012

Por sus llagas fuimos nosotros curados

Sabiendo esto Jesús, se apartó de allí; y le siguió mucha gente, y sanaba a todos
Mateo 12:15


¡ Cuantas enfermedades espantosas eran presentadas a Jesús!. Sin embargo, El no se enfadaba, sino que atendía pacientemente a cada enfermo. ¡ Que variedad singular de males se junto a sus pies! ¡Que repugnantes úlceras y qué putrefactas llagas!. Sin embargo , Jesús estaba pronto para hacer frente a toda nueva manifestación del monstruo del mal , y siempre solía victorioso. Vinieron de donde vinieran los dardos de fuego, él siempre los apagaba. El calor de la fiebre o el frío de la hidropesía, el letargo de la parálisis o la furia dela locura, la inmundicia de la lepra y la oscuridad de la oftalmia , todos conocieron su poder y sus ordenes salían. En todo lugar Jesús salía victorioso sobre el mal y recibía el homenaje de los cautivos libertados. El vino, vio y conquistó en todo lugar. Y esta mañana es lo mismo .
Cualquiera sea mi mal, el médico amado puede sanarme, y cualquiera sea el estado de lo que puede recordar en oración esta mañana, puedo confiar en que Jesús los sanará de sus pecados. Mi hijo, mi amigo, mis seres más queridos, por todos puedo esperar cuando recuerdo el poder sanador de mi Señor, y en cuanto a mi, aunque dura es la lucha que tengo con los pecados y las enfermedades, puedo , no obstante, estar de buen ánimo.
El que sobre la tierra atendió las hospitales, dispensa aún su gracia y obra maravillas entre lo hijos de los hombres. Voy a Él raudo. Lo alabo esta mañana al recordar cómo obró sus curas espirituales, que le dieron tanto renombre. Recordemos que lo hizo "llevando nuestras enfermedades" "Por sus llagas fuimos nosotros curados". La iglesia que está en la tierra está en la tierra está llena de almas sanadas por nuestro Médico Amado, y de los habitantes del cielo mismo confiesan que Él los sanó a todos.
Ven , alma mía , publica las virtudes de su gracia , y haz que sean a "Jehova por nombre, por señal eterna que nunca será raída"




Libro: Lecturas Matutinas (Spurgeon)

miércoles, 4 de julio de 2012

Obediencia omnipotene

Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. Hebreos 5:8


Se nos dice que el autor de nuestra salvación se hizo consumado por las aflicciones, de modo que nosotros, que somos pecadores, que estamos lejos de ser perfectos, no debemos admirarnos si somos llamados a padecer. ¿Ha de ser la cabeza coronada con espinas mientras los otos miembros se merecen el delicado regazo de la comodidad? ¿Tiene Cristo que cruzar los mares de su propia sangre para ganar la corona, mientras nosotros marchamos al cielo a pie enjuto con chinelas de plata? No, la experiencia de nuestro Maestro nos enseña que el sufrimiento es necesario y que el genuino hijo de Dios no debe eludir ni desear eludirlo aunque pueda.

Hay un pensamiento muy confortable en el hecho de que Cristo fue "consumado por aflicciones" : y es que El puede simpatizar con nosotros. "No tenemos un pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas." En esta simpatía de Cristo hallamos un poder sustentador. Uno de los primeros mártires dijo: "puedo soportar todo porque Cristo sufrió y ahora sufre en mi. El simpatiza conmigo y esto me fortalece."

Creyente, echa mano de este pensamiento en todos los tiempos de agonía. Que el recuerdo de Jesús te fortalezca mientras marchas en sus pasos encuentras en su simpatía cariñoso apoyo y recuerdo que es honroso sufrir , sufrir por Cristo es gloria. Los apóstoles se gozaron de que fueron tenidos dignos de padecer.
El Señor nos honra para sufrir por Cristo y sufrir con Cristo. Las insignias de los reyes a quienes Dios ha ungido son sus aflicciones, sus tristezas y penas. No rehuyamos pues, ser honrados. No nos privemos de ser exaltados. Las penas nos exaltan, las aflicciones nos elevan. "Si sufrimos, también, reinaremos con El".





Libro: Lecturas Matutinas (Spurgeon)

martes, 3 de julio de 2012

Consolación a medida de la prueba

Porque de tal manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así también por el mismo Cristo nuestra consolación. 2Corintios 1:5




Aquí hay una bendita proposición. El gobernador de Providencia, lleva una balanza. En un platillo pone las pruebas de su pueblo, en el otro sus consolaciones. Cuando el platillo de la prueba está casi vacío, el de la consolación se halla casi en el mismo estado. Y cuando el platillo de la prueba esta lleno , el de la consolación se halla en la misma condición. Cuando se amontonan las negras nubes es cuando más claramente se acerca la tormenta, el Capitan Celestial está más cerca de la tripulación.
¡ Verdad bendita ésta: cuando estábamos abatidos es cuando nos sentimos más aliviados por las consolaciones del Espíritu!
Una de las razones de esto estriba en que ls prueba hacen más lugar para la consolación.
Los grandes corazones solo se hacen en las grandes pruebas. La azada de la aflicción ahonda el pozo del consuelo y hace un lugar más espacioso para la consolación. Dios viene a nuestro corazón y lo halla lleno. Rompe nuestras comodidades y lo vacía, entonces hay más lugar para la gracia.
Cuanto más humillado esta un hombre, tanto más consuelo tendrá, pues estará en mejores condiciones para recibirlo. Otra razón por la que somos más felices en nuestra prueba es ésta: tenemos una comunión más intima con Dios. Cuando el granero esta lleno, el hombre puede vivir sin Dios. Cuando el bolsillo rebosa de oro, estamos tentados a vivir sin mucha oración.
Pero cuando se secan nuestras calabazas, entonces sentimos necesidad de nuestro Dios, cuando los ídolos de nuestra casa son quitados, entonces nos sentimos constreñidos a adorar a Dios.
No hay mejor clamor que el que viene de las partes bajas de las montañas y no hay mejor oración que tenga ni la mitad de fervor que tiene la que sale de las profundidades del alma, a través de intensas pruebas y aflicciones.



Libro: Lecturas Matutinas (Spurgeon)

lunes, 2 de julio de 2012

¿Proseguirás aunque no sepas?

"Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba". Hebreos 11:8


¿Has "caminado" alguna vez de esta manera? Si lo has hecho, sabrás que no hay respuesta lógica posible si alguien te pregunta lo que estás haciendo. Una de las preguntas más difíciles de responder en la labor cristiana es: "¿que piensas hacer?" No sabes lo que vas a hacer. Lo único que sabes es que Dios si sabe lo que Él está haciendo. Examina continuamente tu actitud respecto a Dios para ver si estás dispuesto a "caminar" en todas las áreas de tu vida, confiando totalmente en Él. Esta actitud es la que te mantiene en constante expectación porque no sabes lo que Dios hará a renglón seguido. Cada mañana, cuando despiertas, tienes una nueva oportunidad para "ponerte en marcha", edificando tu confianza en Dios. "... No os afanéis por vuestra vida... ni por el cuerpo..." (Lucas 12:22). En otras palabras, no os inquietéis por aquellas cosas que os causaban preocupación antes de "salir".

¿Le has preguntao a Dios qué es lo que piensa hacer? Nunca te lo dirá. Dios no te cuenta sus proyectos, tan solo re revela quién es Él. ¿Crees verdaderamente en un Dios de milagros, que te impulsa a "caminar" en plena obediencia, hasta que no quede en ti capacidad de sorpresa por nada de lo que Él hace?. Ten la seguridad de que Dios es siempre el que tú sabes que es cuando te encuentras más cerca de Él. ¡Piensa en cuan innecesaria e irrespetuosa es la ansiedad! Deja que tu actitud sea una continua buena disposición a "caminar" en dependencia de Dios, y tu vida exhalará un encanto sagrado, indescriptible y muy alto a Jesús. Tienes que aprender a salir a ciegas e ir abandonando en el camino tus propias convicciones, credos o experiencias, hasta que llegues a un punto en tu fe en el que nada se interponga entre tú y Dios.



Libro: Em pos de lo supremo (Oswald Chambers)